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La pérdida auditiva no tratada aumenta hasta el doble de riesgo de depresión y un deterioro cognitivo acelerado

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Investigaciones de la OMS, la Universidad de Johns Hopkins y MDPI muestran que la falta de tratamiento de la audición afecta a millones de personas y se asocia con aislamiento social, soledad y riesgo de demencia

La pérdida auditiva ya no es solo un problema de comunicación: es un factor de riesgo silencioso para la salud mental y cognitiva. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 430 millones de personas en todo el mundo padecen pérdida auditiva significativa, y muchas de ellas no reciben tratamiento adecuado. Esto puede tener consecuencias profundas: estudios recientes muestran que quienes no tratan su pérdida auditiva presentan  hasta 2 veces el riesgo de depresión y acelera el deterioro cognitivo.

Un informe de MDPI Health Sciences (2025), basado en más de 10 estudios poblacionales, indica que la falta de intervención aumenta aproximadamente 1,3 veces la probabilidad de desarrollar síntomas depresivos. Entre adultos de 40 a 55 años, este riesgo puede superar el 200 %, especialmente cuando la pérdida auditiva se percibe como una discapacidad significativa.

En la misma línea, un estudio longitudinal de la Universidad Johns Hopkins con más de 6.700 participantes de 50 a 70 años encontró que la pérdida auditiva moderada o severa se relaciona con un 24 % más de probabilidad de desarrollar depresión a lo largo de siete años. Además, el aislamiento y la soledad son consecuencias directas: quienes no reciben tratamiento auditivo tienen casi cuatro veces más probabilidades de experimentar soledad significativa, un factor que amplifica la ansiedad, la depresión y acelera el deterioro cognitivo.

Un estudio de 2025 publicado en PubMed confirma que la pérdida auditiva afecta la función cognitiva tanto de manera directa como indirecta, a través de la depresión y el aislamiento social. Esto evidencia, una vez más, que los efectos de la pérdida auditiva van mucho más allá de la audición: repercuten en la interacción social y la salud emocional.

Actuar ahora puede cambiarlo todo

La buena noticia es que la intervención temprana puede marcar una gran diferencia. Las revisiones auditivas periódicas y el uso de audífonos o ayudas auditivas adecuadas no solo restauran la audición, sino que también reducen de manera significativa el riesgo de depresión y el deterioro cognitivo. Los datos lo confirman: quienes reciben tratamiento para la pérdida auditiva presentan un 33 % menos de probabilidad de desarrollar depresión y mantienen sus funciones cognitivas más estables que quienes no lo hacen.

Por ello, acudir a una clínica auditiva especializada como Audionica se convierte en un paso fundamental para cuidar no solo la audición, sino la salud en su conjunto. Gracias a revisiones completas y periódicas, es posible detectar cualquier indicio de pérdida auditiva desde sus primeras etapas, incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes como zumbidos o dificultad para entender conversaciones. El asesoramiento personalizado permite adaptar soluciones a cada estilo de vida y edad, desde dispositivos auditivos avanzados hasta programas de prevención para jóvenes expuestos a entornos ruidosos.

Además, la tecnología de última generación con la que cuenta Audionica facilita un seguimiento constante de la audición, ajustes precisos y programas de rehabilitación auditiva que ayudan a prevenir complicaciones emocionales, como ansiedad y depresión, y reducir el riesgo de deterioro cognitivo asociado a la pérdida de audición no tratada. 

Intervenir a tiempo no solo evita que la audición se deteriore de manera irreversible, sino que también mejora la comunicación, la concentración y la calidad de vida diaria, permitiendo que los pacientes se relacionen con confianza y seguridad en su entorno familiar, social y laboral.

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